sábado, julio 02, 2011
lunes, mayo 30, 2011
Me asomo...

Me asomo a este precipicio,
para medir la distancia,
para saber que persigo,
para ver lo que me falta,
para notar el vacío,
para llenarme de nada,
para ver al enemigo,
para mirar su mirada.
Me asomo para saber,
para tocar el peligro,
para ahuyentar la rutina,
para pasar el testigo,
para que el aburrimiento,
no venga a dormir conmigo,
para inventar la pasión,
para asomarme contigo,
Me asomo a cada mañana
para tener tu latido,
para sentir que estoy viva,
para perder el sentido,
y descifrar el misterio
de ti, de mí, cada día...
si me da miedo asomarme
me asomo mas todavía
Me asomo al borde del puedo,
para perder el control,
y después para tenerlo,
para no decir que no,
para visitar el templo,
de las Viejas ceremonias,
me quiero asomar al fondo,
y al quiero de nuestra historia.
Me asomo al otro sentido,
al tiempo que va al revés,
me asomo a lo que te asomás,
para ver lo que no ves,
Me asomo a la vida nueva
para conjurar el tiempo,
me asomo a ver tus preguntas,
y decir que si otra vez,
Me asomo a tu luz prendida
en el filo de los años.
Me asomo a los desengaños
y no tomo precauciones,
me asomo al aire que soplas
y a todas las excepciones,
me asomo al beso que besas
y a todas tus tentaciones
me asomo cada mañana...
jueves, abril 28, 2011
/miedo/

Miedo a qué. Miedo de qué. Miedo porqué. Miedo, dónde. Bajo la persecución, la disciplina, el mandato, la vanidad de lo normal. De frente a lo que es aún mayor que el propio cuerpo. Mirando una sombra que no es la propia. En la ciudad. En medio de la espalda de la noche. Como si no hubiera espacio a los lados y la tierra se abriese sin sostén. Obligación de permanecer quieto, inmóvil. Imposibilidad de recordar u olvidar. Detención jamás deseada. En el niño: miedo al reto, al rostro demasiado serio, al abuso, al abandono, a ser quitado del juego, a que se rían, a que se enojen; miedo al sueño, a la pesadilla de los mitos universales, al despertarse y no sentirse, a la burla seguida de golpe, al golpe seguido de burla, a la letra que con sangre sangra, a la llegada del cuerpo, a la partida del cuerpo; miedo a un próximo paso interrumpido por el desierto de los suelos, miedo a perderse en la ciudad y en el mar, miedo transmitido de miedo a miedo , temblor heredado, miedo mayúsculo a Krónos, a próceres cejijuntos, a guerras. Miedos deshechos por el hacer de la infancia. Risa en lugar de miedo. Juego en lugar de miedo. Compañía en lugar de miedo. Abertura infinita de párpados, asombro, brazos extendidos, caminar, caminar, salir a una calle con pájaros, desoír los adultos adustos agravios, hacer de cuenta que aquí no pasa nada, hablarse a sí mismo en un lenguaje personal e intraducible, dibujar, dibujar, patearlo todo, rabieta, iracundia, llanto hacia dentro y fuera, todo en vez del miedo. Los adultos tienen más miedos: crecen con miedo, mueren con miedo. Miedo a la exagerada luz, miedo a la tosca oscuridad. Miedo a la palidez creciente, miedo a la rebelión. Miedo a la ciudad, que esparce miedo por sus megáfonos de miedo. Miedo a la soledad en ciernes que aprieta el alma hasta desdibujarla. Miedo de ser y miedo de no ser. Miedo a la calle en intenso declive y miedo a la ascensión de la emoción. Los primeros lectores sentían miedo. ¿Tendrán miedo los últimos? El infausto dictador, cualquiera de ellos, tenía miedo del miedo de la lectura de otros. El libro fue ahogado en la hoguera. Todos sintieron miedo del fuego lector. Miedo porque hay dios y miedo porque los dioses nada nos dirán y miedo por que se ha muerto todo dios. El susto es impostor. La risa torpe es parte de su idioma. Toda lengua se debilita, se contorsiona, se seca. Dejar el miedo en reposo. El miedo no como respuesta, sino apenas como pregunta balbuceante. Dejarlo aparte, no ignorarlo, no transparentarlo, no desquiciarlo, pero aparte. Hacer que el miedo interrogue, que se traduzca. El miedo puesto en palabras, tiene miedo de sus palabras. El miedo ni es extranjero ni es familiar. Está en la frontera persistente entre un abismo y lo que es ambiguo. El miedo debería ser anterior: ser y ser anterior. Miedo al amor antes del amor. Miedo al destino antes del destino. Miedo al suicidio de la hojarasca antes del invierno. Pero también el miedo es un durante: durante el amor miedo a perder el amor. Durante el destino miedo al destino. Durante la hojarasca miedo al invierno. No puede haber miedo al enseñar y ser enseñado. Vivir es hablar del miedo a vivir. Durante el vivir.
viernes, diciembre 24, 2010

El amor es religioso. Sacralización de los momentos...
El teléfono desde donde te llamé. El café en que me dijiste que sí, bueno, que vos también de alguna manera era evidente que me querías.La esquina que nos tuvo a los gritos una hora.
El amor detiene, registra, hace un templo de los detalles, y es en la obsesión por banalidades donde lo reconozco.
Pero no se lo digo porque el sacerdocio es cosa de uno...
Lástima que nunca escuchaste el llamado.
sábado, julio 24, 2010
domingo, julio 18, 2010
Si supiera cómo...

Veo pasar el día por mi ventana. Gris, frío, interminable…
Juego de niños. Se espera un llamado. Se espera rondando el teléfono y subrayando la ansiedad con Roland Barthes. Tengo su libro forrado en papel manteca; lo llevo a la cama, lo leo en la cocina; lo traslado en mi bolso. “Espero una llegada, una reciprocidad, un signo prometido. Puede ser fútil o enormemente patético. Todo es solemne: no tengo sentido de las proporciones”
Leo veinte, veinte mil veces el capítulo de la espera. Leo y corrijo, agrego: “Cuando se espera no se puede hacer ninguna otra cosa. La espera inhabilita para leer, mirar por la ventana o escribir una carta. Los nervios se concentran en esperar o, a lo sumo, registrar el propio reloj respecto del de la cocina. La escena está atravesada por una decisión: en qué momento la espera se vuelve ostensiblemente inútil. Cuándo se debe dar la pulseada por perdida y resignarse a encarar el camino hacia su número o calle”
- No puedo pensar en mí cuando no estás.
- ¿Y ahora?
- Ahora nada... Ahora ya sé.
sábado, junio 26, 2010
viernes, junio 18, 2010
Viceversa
Así, exactamente así, me siento hoy... como si lo hubiese escrito yo...Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
... desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte y
temores de oírte
o sea resumiendo
estoy jodido y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también viceversa.
domingo, abril 11, 2010
Clarice...
domingo, marzo 21, 2010
Soy sinceramente tuya...
Fotografía: María CarolinaNo necesitábamos decir demasiado, era solo mirarnos. Suficiente.
Silencio. Susurros. Secretos.
Nuestra relación estaba condenada a eso, era algo irreparable. No insistíamos en modificarla. Aprendimos a disfrutarla así, complicada, callada, escondida… nos gustaba eso.
Se paró, y me tendió la mano para que camináramos por esa playa kilométrica. Hacía frío y me abroché la campera. Adoro el viento frío en la cara. “Cuando muera voy a extrañar eso”, dije, y se largó a reír… me dio un beso en la mejilla, de esos que sonrojan… y sentí una sensación de naufragio. Nunca supe donde poner tanto amor.
Silencio. Susurros. Secretos.
Caminamos largo, sin hablar. De la mano. La suya estaba increíblemente fría, acorde al clima… nuestras almas insistían en seguir y las gaviotas, cansadas de luchar contra el viento, nos abandonaban…
El amor que le tengo me desborda, me ahoga, me inunda, me desvasta. Yo solo quiero estar a su lado. No importa cómo, ni a que precio. A su lado. Eternamente, sigilosamente, silenciosamente.
No había una puerta, una grieta de un muro, un rostro humano, que a su lado no tuviese dentro de mí, una resonancia sobrenatural.
Silencio. Susurros. Secretos.
Saber que mi amor exagerado no es correspondido, se ha convertido en mi fantasma personal. Su alma me adora, y me ama… pero no a mi manera... Ahí estaba, pues, el infierno tan temido.
Suspiré, le dije cuánto amaba su compañía… que mi vida sin la suya no tenía demasiado sentido (decirle que definitivamente no tenía sentido me pareció demasiado)
“Te amo” dije sin vacilar. Me sonrió, y me dio otro beso en la mejilla, de esos que sonrojan. Nunca supe donde poner tanto amor…
Cada uno sabe el dolor y la delicia de ser lo que es. ¿No Caetano?
domingo, febrero 21, 2010

lunes, febrero 15, 2010
Tomas instantáneas de un día lluvioso...
Lo que sí sé es que me faltan tus manos para completar este día. Recuerdo que una de las veces que mejor la pasamos estaba lloviendo… No hicimos mucho, solo caminar de la mano, platicar tonterías, reírnos… y después, bailar. Y no sé, pero a lo largo de estas horas pensé que si seguía lloviendo era porque esas nubes querían que nos viéramos, que si seguían derramando agua era porque nos estaban dando tiempo para ir y buscarnos las manos.
¿Te imaginas un mundo sin lluvia? ¿Te imaginas no poder salir, voltear al cielo y sacar la lengua para sentir esas frescas gotitas de agua en tu boca? Y es que la lluvia también es un lenguaje. La lluvia me habla de cosas nuevas, de renovación, de un respiro…
La lluvia me escribe en la tierra con charquitos que mi alma va a estar bien…
Texto: Gracias a mi amiga Tay Almada, que generosamente me ha permitido ilustrar las fotografías con fragmentos de su texto "Carta abierta en un día de lluvia".
sábado, febrero 13, 2010
Llueve
Llueve
sobre la arena, sobre el techo
el tema
de la lluvia:
las largas eles de la lluvia lenta
caen sobre las páginas
de mi amor sempiterno,
la sal de cada día:
regresa lluvia a tu nido anterior,
vuelve con tus agujas al pasado:
hoy quiero el espacio blanco,
el tiempo de papel para una rama
de rosal verde y de rosas doradas:
algo de la infinita primavera
que hoy esperaba, con el cielo abierto
y el papel esperaba,
cuando volvió la lluvia
a tocar tristemente
la ventana,
luego a bailar con furia desmedida
sobre mi corazón y sobre el techo,
reclamando
su sitio,
pidiéndome una copa
para llenarla una vez más de agujas,
de tiempo transparente,
de lágrimas.
miércoles, febrero 03, 2010
Te lo ruego...
jueves, enero 21, 2010
lunes, noviembre 30, 2009
Fly me to the moon
Té...
Recuerdo cuando te escribía en hojas de té
Metía mis palabras en esas bolsitas
con olor a menta
a canela
a calomilla
Con la esperanza de que te bebieras mis letras
de que acompañaras tus tardes
con una taza de mis versos
endulzados al gusto
Leyendo poemas con sabor de azares
leyendo mis cartas con sabor a tilo
a jazmín
a anís
a manzana
Recuerdo cuando te escribía en hojas de té
Y así hacía infusiones con tus viejos besos
y mis lágrimas...
miércoles, noviembre 25, 2009
Es allí adonde voy...

Más allá de la oreja existe un sonido, en el extremo de la mirada un aspecto, en las puntas de los dedos un objeto: es allí adonde voy.
En la punta del lápiz el trazo.
Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de la alegría otra alegría, en la punta de la espada la magia: es allí adonde voy.
En la punta del pie el salto.
Parece la historia de alguien que fue y no volvió: es allí adonde voy.
¿O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Yo os espero. Es allí adonde voy.
En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé ni dónde ni cuándo. Al borde de la tertulia está la famila. Al borde de la familia estoy yo. A la orilla de mí estoy yo. Es hacia mí adonde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es el sueño. Sueño fatídico. Pero después, después todo es real. Y el alma libre busca un rincón para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé sobre qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien dirá con amor mi nombre.
Es hacia mi pobre nombre adonde voy.
Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes. Pero son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa.
En el extremo de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta. Pero la que canta.La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo.
Yo a la orilla del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto.
Oh, perro ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente.
¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.
Clarice Lispector
Escritora Brasileña
Ucrania 10/12/1920 - Rio de Janeiro 9/12/1977
lunes, noviembre 09, 2009
Sueños frecuentes

Tengo el corazón cansado, lleno de suspiros, historias, y almas... almas antiguas, que me precedieron y que me trascienden.
Vivo sus vidas... a veces no logro diferenciarme de ellas. No logro distinguir lo real de lo imaginario....
Por las noches vivo en un mundo cálido, de brisa húmeda y ritmos cariocas... Los tambores me apabullan, entro en trance más seguido de lo que anhelo...
Pero despierto en un mundo algo gris y rutinario, apresurado y sin mar... ¡Sin mar!... la idea del mar me atormenta....
Por las noches me despierto con la garganta llena de sabor a sal, como si me ahogara con la bruma, y descubro con terror que en esta otra vida, el mar es un amigo lejano... y es allí cuando intento dormir nuevamente, deseando recuperar el sueño en el mismo sitio donde lo había abandonado.
Mi mundo nocturno se siente en la piel, tiene ritmo a Bossa, gusto a camarón asado, olor a sal, luce igual que Rio de Janeiro a las siete de la tarde desde el Morro da Urca... y no estoy sola. Traigo conmigo a tres mujeres, porque les debo algo que ha contado en ésta, mi otra vida.
A una, parte de mi existir y a las otras, en parte, el no haberme contentado con existir...
lunes, noviembre 02, 2009
Bienaventurada

Yo la miraba leer queriendo que le llevara la noche entera, le escrutaba la boca acechando gestos, la ida y vuelta de los ojos, noté que a veces releía un verso, quizá dos, vigilé los párpados por si se ajustaban para comprender mejor, una arruga repentina separando en mitades el entrecejo, la cabeza concentrada. Sin un sólo miedo en la vida: tenía mi alma en carne viva frente a ella, pero eso no importaba, en este mundo áspero las almas se reponen, la poesía no...






