
- Devolveme la vida que me quitaste.
- ¿?
- Hace cuatro años que perdí la vida. Hace cuatro años que vivo a tu sombra...

Veo pasar el día por mi ventana. Gris, frío, interminable…
Juego de niños. Se espera un llamado. Se espera rondando el teléfono y subrayando la ansiedad con Roland Barthes. Tengo su libro forrado en papel manteca; lo llevo a la cama, lo leo en la cocina; lo traslado en mi bolso. “Espero una llegada, una reciprocidad, un signo prometido. Puede ser fútil o enormemente patético. Todo es solemne: no tengo sentido de las proporciones”
Leo veinte, veinte mil veces el capítulo de la espera. Leo y corrijo, agrego: “Cuando se espera no se puede hacer ninguna otra cosa. La espera inhabilita para leer, mirar por la ventana o escribir una carta. Los nervios se concentran en esperar o, a lo sumo, registrar el propio reloj respecto del de la cocina. La escena está atravesada por una decisión: en qué momento la espera se vuelve ostensiblemente inútil. Cuándo se debe dar la pulseada por perdida y resignarse a encarar el camino hacia su número o calle”
- No puedo pensar en mí cuando no estás.
- ¿Y ahora?
- Ahora nada... Ahora ya sé.
Así, exactamente así, me siento hoy... como si lo hubiese escrito yo...
Fotografía: María Carolina
¿Te imaginas un mundo sin lluvia? ¿Te imaginas no poder salir, voltear al cielo y sacar la lengua para sentir esas frescas gotitas de agua en tu boca? Y es que la lluvia también es un lenguaje. La lluvia me habla de cosas nuevas, de renovación, de un respiro…
La lluvia me escribe en la tierra con charquitos que mi alma va a estar bien…



Este un apartado en mi ecléctico blog, para tratar de entender y reflexionar acerca del fenómeno Flog... gracias a las queridas fuentes que colaboran en la construcción de un mundo SIN CUMBIO!!